–Hace mucho tiempo venimos reclamando que se conforme la Junta Electoral como tiene que ser, con las listas que se presenten. Además, los recursos partidarios deberían ser compartidos y habría que ponerse de acuerdo en cuáles son los padrones y establecer algún tipo de depuración que permita tener confiabilidad. También establecer un mecanismo para que los que están en el gobierno no se apropien de los recursos del Estado para volcar en la interna, que es un universo de gente mucho menor (que en la general) y entonces la caja es terriblemente importante.
–¿La situación no era la misma en 2007?
–Sí, nosotros no competimos en la interna por eso. Yo creo que ahora Busti sufre lo que sufríamos nosotros, cuando yo decía que la oligarquía se había apropiado del PJ. Ahora es lo mismo, pero lo sufre Busti. Me da la impresión de que en aquel momento el participaba de ese convite y ahora está afuera.
–En el urribarrismo dicen que Busti no quiere competir en la interna porque pierde.
–El esfuerzo que se hace en una interna así es el mismo que en una general, que tiene mejores premios. Lo que pasa es que cuando un sector se apropia de la estructura partidaria en su propio beneficio la única alternativa es recurrir a la voluntad de la gente.
–Es decir que ahora Busti se va porque no es él el que se apropia de la estructura del PJ.
–Yo no digo eso, lo que sí digo es que ahora él se da cuenta de lo que a nosotros ya nos pasó, de que no va a tener ninguna garantía de parte de los que tienen el control del estado.
–¿Es cierta, entonces, esta posibilidad de que pierda la interna del PJ?
–Sí, pero además, todos los politólogos con los que hablamos nos dicen que el nivel de rechazo de Kirchner es tan grande que si estamos en el mismo partido que él nos va a jugar en contra. La gente no va a creer que estamos separados.
–Sobre todo tomando en cuenta que hace sólo un año atrás se pedía el voto por Kirchner.
–Sí, creo que lo único honesto que ha hecho Busti es decir que se equivocó en 2009 al emitir un mensaje dual, que por un lado criticaba a Kirchner, pero por otro juntaba votos para Kirchner y que eso contribuyó a confundir a la gente.
–¿No teme que Busti vuelva a acordar con Kirchner en algún momento?
–A mi me parece que no. La única posibilidad que veo es que un día Kirchner obligue a Urribarri a bajarse para ofrecerle la candidatura a Busti. A mi me parece que diría que no, pero la posibilidad existe.
–Un PJ dividido tan fuertemente, con nada menos que Busti jugando por afuera ¿no es el mejor escenario que puede pedir Benedetti?
–En Entre Ríos hay un 40 % de la gente que vota al candidato. Me parece que el desafío de Busti es ganarle a Benedetti, porque a Urribarri ya le ganó; lo que puede hacer Urribarri es sacarle algún tipo de votos cautivos y permitir la victoria de Benedetti.
Es una posibilidad. Pero la historia reciente nos demuestra que la gente independiente vota el candidato y si Busti está haciendo esto es porque tiene algunas mediciones bastante serias.
–¿Cuándo tendrían que realizarse las elecciones provinciales?
–Creo que tenemos que bailar con la que nos toque. Para nosotros, lo mejor sería en marzo, no tendríamos que hacer un esfuerzo tan largo y lo tomaríamos a Duhalde subiendo, antes que en la recta final empiece la disputa más dura.
Diez años después
De acuerdo a lo declarado por el arrepentido Mario Pontaquarto, Alasino fue junto a otro grupo de ex senadores del PJ una pieza clave en el cobro y reparto de 4,3 millones de dólares que en el año 2000 habría pagado el gobierno de Fernando de la Rúa a cambio de la aprobación de la ley de flexibilización laboral.
“Estamos con la causa elevada, esperando el juicio. Hemos ofrecido las pruebas, en teoría si fuera un juicio normal debería en 50 días empezar las audiencias. Pero parece que la Cámara no va a avanzar hasta que se resuelva la situación de De la Rúa que está en la casación. Así que parece que no va a ser este año, no sabemos más nada”, contestó Alasino cuando se le preguntó por el estado de la causa que lo tiene procesado.
–¿Piensa ser candidato en 2011?
–Yo quiero ser candidato a todo, el tema es que me dejen serlo –se ríe, para luego ponerse serio y explicar–. Mientras no esté condenado puedo ser candidato. Busti sabe, porque lo hemos hablado, que en la hipótesis de que yo sea candidato, si ocurre lo no deseado, que termine en condena, yo doy un paso al costado y me voy. Pero mientras tanto hay que intentar hacer el esfuerzo para ganarle a Kirchner.
–¿Y la candidatura cual sería?
–Hemos hablado sólo en general. Más allá de la de Busti a gobernador, no hay ninguna candidatura firme.
–¿Le gustaría volver al Congreso de la Nación?
–Claro que me gustaría. Me haría un picnic con el Congreso de ahora, me divertiría mucho con las cosas que hay para hacer. Yo soy de los que digo que no fue todo tan malo en la época de Menem, al que demonizaron. Ahora muchos se dan cuenta de que algunas cosas había que hacerlas como las hicimos nosotros.
Idas y vueltas
| P.B.
Por trayectoria y formación, Augusto Alasino es hoy quizá el más destacado de los aliados de Jorge Busti. Hombre fuerte del ex presidente Carlos Menem en los años noventa –cuando casi toda la dirigencia peronista argentina sostenía un discurso neoliberal–, Alasino no tiene complejos con la derecha.
Es que El Choclo nunca renegó de su menemismo y nunca se trepó al colectivo K que el grueso de la dirigencia peronista entrerriana abordó, presurosa, cuando tras triunfar en las elecciones del 27 de abril de 2003, Menem desertó del balotaje porque se sabía perdedor.
Si algo le sobra a Alasino es mala imagen. No sin algo de injusticia, en el imaginario colectivo su nombre no ha dejado de asociarse en la última década casi como un sinónimo de corrupción. La injusticia deriva de que no fue el único ni mucho menos, pero tuvo el infortunio de alcanzar popularidad con aquella mansión que a mitad de los ‘90 empequeñecía –según el relato instalado– a la ciudad de Concordia, y de haber sido en el primer año del siglo centro de la escena nacional con su imputación en el escándalo de los supuestos sobornos en el Senado de la Nación durante el gobierno de Fernando de la Rúa, que todavía lo tiene procesado.
Vapuleado, mal herido no sólo por la política sino por algunos duros golpes en su vida personal, Alasino sobrevivió y, con lo justo, en 2008 alcanzó a ocupar la cuarta banca del bloque de peronistas disidentes en la Convención Constituyente.
El proceso de reforma de la Constitución provincial no hubiese sido el mismo sin su presencia. Dejó su huella crítica en la mayoría de los debates y generó un hecho político hasta ahí impensado: se acercó a Busti, con quien había mantenido un fuerte enfrentamiento en la última década. El conflicto del campo los encontró a ambos en la vereda opositora al kirchnerismo.
Pero Busti, que en mayo de 2008 se había subido al palco de la protesta agraria, volvería cinco meses después a reportar a Olivos, y al año siguiente pediría el voto para el PJ presidido por Néstor Kirchner. En esa elección, en cambio, Alasino seguía en el lugar se siempre.
En el último año, lo que ha hecho Busti es acercarse a la posición de Alasino. Su giro a la derecha lo llevó a mostrarse con la dirigencia peronista del país que nunca avaló a Kirchner. Finalmente, le ha dado la razón al ex hombre fuerte del menemismo. Con su nuevo marco de alianzas, Busti acepta que se equivocó con Kirchner y vuelve a considerar la versión neoliberal del PJ, que sostuvo durante la década de los noventa en la provincia junto al que durante todos y cada uno de aquellos años del “menemato” fue uno de sus más estrechos colaboradores: el ahora gobernador Sergio Urribarri.
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