| El derecho a réplica genera interrogantes entre periodistas |
Conceptualmente se está de acuerdo con la reglamentación del derecho a réplica; sin embargo, periodistas entrerrianos consultados plantearon sus dudas e interrogantes en su instrumentación. |
Después de dos años de su incorporación en la reformada Constitución provincial, la Cámara de Diputados dio media sanción a la reglamentación del derecho a réplica y pese a las aclaraciones que se hicieron en el recinto, entre ellas de que “no es para los políticos sino para el ciudadano común”, existen diferentes opiniones respecto a su instrumentación. Pese a esos interrogantes, la mayoría de los consultados dijo, en líneas generales, estar de acuerdo con la iniciativa.
La reformada Carta Magna entrerriana, en su artículo 13 estableció: “Toda persona afectada en su honra o reputación por información maliciosa, inexacta o agraviante, emitida en su perjuicio a través de un medio de comunicación social de cualquier especie, tiene el derecho a obtener su rectificación o respuesta por el mismo medio. La mera crítica no está sujeta a réplica”.
OPINIONES. Cuatro periodistas entrerrianos fueron consultados: Guillermo Alfieri (profesor y autor del libro “Alipio, Tito Paoletti), Daniel Enz (autor de varios libros y director del Semanario Análisis), Antonio Tardelli (director de la Escuela de Eter Paraná y conductor del programa radial En el 2000 también) y Américo Schvartzman (periodista y editor del portal Miércoles y ex convencional constituyente) y al dirigente gremial Edgardo Massarotti (ex secretario general de ATE y actual integrante del Foro Popular de la Comunicación de Paraná).
Aunque en líneas generales y conceptuales, Alfieri dijo estar de acuerdo con la reglamentación de la ley, el periodista también se planteó una serie de preguntas: “¿Cómo se va a establecer que no será para políticos? ¿Cómo es la gente común? No conozco la letra fina, no obstante, conceptualmente, estoy de acuerdo, siempre y cuando su aplicación sea mesurada y no sea un castigo a los medios chicos”.
Enz, en tanto, sostuvo que “la reglamentación de la ley está hecha para favorecer, fundamentalmente, a la clase dirigente y no tanto para los ciudadanos”. También se preguntó “quién juzgará las situaciones periodísticas que se planteen (cuestión que, por lo general lo hace un juez) y ¿cómo se resolverán en esos tres días que se exige?”.
Pese a esos interrogantes, el director de Análisis aseguró que “sin ley alguna, en el semanario y en el sitio web, siempre se le otorgó derecho a réplica, porque se lo considera un derecho del receptor”.
Sobre el mismo tema, Tardelli dijo que “al margen de los aspectos instrumentales, que podrían ser objeto de un análisis más meticuloso, me parece un gran avance el reconocimiento del derecho a réplica y su reglamentación legislativa”.
“Hace un cuarto de siglo, cuando sectores del alfonsinismo plantearon la necesidad de avanzar en esta dirección, fueron acusados poco menos que de marxistas. Y esa reacción, fundamentalmente influida por los intereses de las empresas periodísticas, fue acompañada por sectores políticos que hicieron fracasar el intento. Me gratifica comprobar que, como en muchas otras cosas, el oficialismo advierte hoy, con morosidad y sin autocrítica, los beneficios de las medidas que ayer contribuyeron a frustrar. El derecho a réplica es un límite que se impone a las empresas pero también a los gobiernos. Me alegra la sanción de esta ley, que de hacerse realmente efectiva será una molestia para, por caso, los propagandistas que en la región han sido antecedente o son seguidores del patético y agraviante estilo Seis, siete, ocho”.
DEUDAS. Schvartzman, por su parte, como periodista y ex convencional constituyente, al ser consultado por esta Hoja recordó el debate que se planteó en la reforma de la Constitución entrerriana. En ese sentido, dijo que su bloque (Partido Socialista/Coalición Cívica) “presentamos el derecho a réplica, como parte de algo más amplio: el derecho a la libertad de expresión como requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática”.
“Esa libertad, como diría Rosa Luxemburgo, siempre es libertad para disentir: ‘La libertad siempre es libertad para quien piensa distinto’. Nuestro proyecto incluía otros temas que se ve que no son prioritarios para la Legislatura, como el de distribución equitativa de la publicidad oficial, para evitar que los medios sean presionados con un mecanismo arbitrario de reparto de recursos”, cuestionó el ex convencional.
Para Schvartzman, tal como se planteó la reglamentación “está clarísimo que la rectificación o réplica no incluye la crítica política, deportiva o artística, (‘la mera crítica’, dice la Constitución) sino que se ciñe a datos maliciosos, inexactos o agraviantes. De todos modos, es razonable que haya sospechas, sobre todo cuando tenemos una dirigencia política que no tiene ningún apuro en dar curso a otras iniciativas tanto o más importantes y que se especializa en cooptar medios y periodistas”.
“La verdad es que un par de medios monopólicos demonizaron este tema, que está previsto y reconocido por la legislación de los países democráticos más avanzados: el derecho de rectificación o respuesta, llamado réplica en América Latina, existe en España, en Austria, Suiza, Bélgica, Alemania, Francia, México, en Italia, en Francia”, recordó.
Asimismo, el periodista y ex convencional instó a los legisladores entrerrianos a que “salden la enorme deuda que tienen con la ciudadanía de la provincia, dado que transcurrido un año y medio de la sanción de la reforma constitucional aún no se ha avanzado en adecuar la legislación provincial a las incorporaciones y reconocimientos de derechos y garantías realizados en el texto de la Carta provincial: acceso a la información, Consejo Económico y Social, renta básica, derecho a la vivienda, derechos ambientales, mecanismos de democracia directa, reforma política, equidad de género, transparencia de la publicidad oficial, Defensor del Pueblo, desconcentración de los entes provinciales, entes autónomos de control, son algunas de esas deudas”.
“Es lógico que exista el derecho a responder”
“Derecho a rectificación o respuesta”, así debería ser llamada la ley, opinó el dirigente gremialista e integrante del Foro Popular de la Comunicación, Edgardo Massarotti, quien aseguró que en “términos conceptuales” está de acuerdo.
“Sin un análisis en detalle, en términos conceptuales, más que en cuanto a su factura legislativa, opino que el llamado derecho a réplica (más adecuadamente derecho a rectificación o respuesta, porque no se trata de replicar o contradecir ideas) tiende a corregir datos falsos (más ligados a la malicia), inexactos (más ligados a un error) o agraviantes, protegiendo los derechos llamados personalísimos”.
“Debe enmarcarse contemplando diversas valoraciones: 1) que no puede haber medidas preventivas para el ejercicio de la libertad de expresión, no se la debe restringir ni limitar; 2) que la información y la comunicación constituyen un bien social; 3) y así como no debe haber restricción alguna al derecho a investigar, recibir y difundir informaciones o ideas, si esto llega a un abuso que afecta derechos personalísimos, es lógico que exista el derecho a responder a esto, exigiendo una rectificación”, acotó. Para Massarotti, el criterio del derecho a respuesta o rectificación es diametralmente opuesto a los criterios que sustentaban los delitos de calumnias e injurias, recientemente derogados. “Con la salvedad que tengo que aclarar que no soy abogado, el texto con media sanción –que cumple con una manda constitucional– no reglamenta en sí el derecho en cuestión, dado que esto es materia de una ley nacional, si regula sus aspectos procesales, lo que es de competencia provincial. Supongo que la vía sumarísima del Código Procesal Civil y Comercial fue optada por ser la más idónea”, destacó. Asimismo, consideró que “en definitiva, esta herramienta que brinda la ley, razonablemente utilizada, es un contrapeso y resguardo frente al poder que la prensa tiene en la conformación de la opinión ciudadana (poder que se agiganta cuando hay concentración de medios en pocas manos). Razonablemente utilizada –insisto– coadyuvará a la misión democrática que debe tener la prensa”, opinó Massarotti.


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