Entre Ríos no registra pedidos para celebrar matrimonio gay

Entre Ríos no registra pedidos para celebrar matrimonio gay

Lo confirmó el director del Registro Civil de la Provincia, Héctor Allende, que además evitó pronunciarse sobre la nueva ley hasta no contar con el texto aprobado.

El ex senador nacional Luis Brasesco, que votó contra la ley de divorcio en 1987, dijo que si ayer hubiese ocupado una banca del Senado hubiera apoyado la unión civil. 


Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en autorizar el matrimonio igualitario, que incluye a las personas del mismo sexo, tras la votación maratónica en el Senado de la Nación, que concluyó a las 4 de ayer; iniciativa que cosechó 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones.
El senador nacional por Entre Ríos, el justicialista Guillermo Guastavino, habló en el extenso debate y planteó “razones humanitarias” al anticipar su voto a favor y señaló que “cuesta mucho creer que haya argumentos para no reconocer una realidad que es tangible y que la venimos viendo hace muchos años”.
Su par Blanca Osuna de Molina Osuna habló de reivindicar a los “humillados”, y sostuvo: “Cuando hablamos de quienes reclaman estos derechos, tenemos que ver que es porque tienen ausencia de éstos. Si hay una forma hermosa, comprometida y sincera, es levantar la mano a favor de los humillados de mi provincia. Esos que fueron calificados como enfermos e incorrectos y por los que se pedía que sean reeducados. Por eso estoy votando esta ley”.
La nueva legislación contempla reformar el Código Civil cambiando la fórmula de “marido y mujer” por el término “contrayentes” y prevé igualar los derechos de las parejas homosexuales con las heterosexuales, incluyendo los derechos de adopción, herencia y beneficios sociales. Antes de votarse la ley, nueve parejas del mismo sexo obtuvieron desde diciembre pasado permisos judiciales para contraer casamiento. Ninguna, sin embargo, en Entre Ríos. Desde que el tema se instaló, no hubo presentaciones formales en ninguna de las 80 oficinas que el Registro Civil tiene distribuidas en toda la provincia, según confirmó su titular, Héctor Allende.
–¿Qué cambia esta ley?–.
–Lo que cambia es que ahora se va a permitir el casamiento entre personas del mismo sexo. Pero más de eso no podemos decir, porque primeros debemos tener el texto de la ley. No tengo el texto, no lo he leído. Es muy poco lo que se sabe, así que hay que esperar.

MIRADA HISTÓRICA. El nuevo marco legal creado ahora ubica a Argentina como el décimo país en el mundo después de Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal e Islandia en contar con la institución del matrimonio para personas del mismo sexo.
El senador nacional, mandato cumplido, Luis Agustín Brasesco, fue cauto al abordar la decisión del Senado, por cuanto, afirmó, “la discusión ha terminado. Es un hecho jurídico más que en la Argentina. Ahora, veremos cómo funciona. Ya no tiene validez las opiniones a favor o en contra. Ahora hay que ver cómo funciona y cómo se dictan los reglamentos. La discusión de fondo terminó”.
–¿Usted fue parte de otra discusión legislativa parecida, cuando se debatió la ley de divorcio, en 1987?
–Sí, pero aquello fue diferente. Esa vez se saldó una discusión antigua, y acá estamos abordando problemas que son más actuales. Esa vez (el ex presidente Raúl) Alfonsín tuvo suficiente cuidado de preservar la paz interior. Y para eso hizo contactos. Yo intervine en los contactos con la Iglesia, particularmente a través de nuncio, (Ubaldo Calabresi), y (el entonces jefe de la bancada radical en Diputados, César) Jaroslavsky, con sectores que llevaban el estandarte del divorcio. Lo que se procuró es que el debate transcurriera por los carriles de la democracia, con respeto, con cuidado.
–¿Usted cómo votó?
–Yo voté en contra.
–Si ahora hubiese ocupado una banca en el Senado, ¿cómo votaba?
–Yo sostenía la unión civil para todos. Y hubiese dejado que la figura del matrimonio siguiera existiendo, pero como algo voluntario. Ahora, el tema de la adopción, es algo más delicado. En eso tendrá que ser suficientemente clara la legislación.

“DESPROLIJO”. El ex convencional Martín Acevedo Miño, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Católica Argentina, dice que nunca compartió la esencia del proyecto de ley de matrimonio igualitario. Y por dos razones: no fue parte de la agenda de ninguna fuerza política y tampoco lo encontró como “prioridad” en el interior del país. “Me pareció, desde el principio, que fue una discusión más instalada en la opinión de Capital Federal, más que en el interior”, dice.
–¿Qué impacto produce esta norma aprobada por el Senado?
–Sin conocer el texto que se aprobó finalmente, yo creo que produce un fuerte impacto desde el punto de vista del ordenamiento jurídico. Hay muchas instituciones que resultan tocadas por esta modificación. Veo con preocupación el tema de los bienes, y también el de la adopción. Me parece que por privilegiar una sesión maratónica, no hubo debate serio, un debate más profundo. En este debate por sí o por no, se dejó de lado cuestiones importantes. El país se debía una discusión más detenida. Fue un debate muy desprolijo.
Acevedo Miño afirmó que se ubicó en una postura contraria, pero no cerrada, al matrimonio igualitario. “Yo estuve en una posición contraria a esta norma. Pero no me enrolo en una postura que no acepta el diálogo. Creo que debió debatirse más”, aseguró.


Cura Tovar: la ley es “una pantalla para distraernos”

EL PADRE LEONARDO TOVAR, vicario de la parroquia San Benito Abad, hasta 2009 capellán del Hospital Santa Rosa de Villaguay, donde alcanzó una exposición inusitada a raíz de sus declaraciones altisonantes contra la dirigencia política provincial, volvió a poner el dedo en la llaga.
Esta vez, para manifestar su posición contraria a la ley de matrimonio igualitario desde la postura de la Iglesia Católica, aunque, dijo, diferenciado de los fundamentalistas. “No estoy de acuerdo con los sectores fundamentalistas, esos que salieron de las cavernas. Esa no es la opinión de la Iglesia, que tiene una voz fresca, joven, la voz del Evangelio”, dijo.
Aún así, dijo que el debate público del tema fue, a su criterio, “una pantalla de los Kirchner para distraernos de los verdaderos problemas que tenemos. Y además sirvió a algunos sectores para atacar a la Iglesia”, sostuvo.
“En definitiva, nuestros hermanos homosexuales a ellos no les importan. Si verdaderamente les hubieran importado, hubiesen tomado el tiempo para hacer las cosa bien. Yo creo que no se pueden ganar derechos en contra de otros derechos. Esta ley, así como está, es nociva. Con esto, se logra fracturar a la sociedad. Los Kirchner tuvieron la sabiduría de poder destruir en un mes una institución que lleva 5.000 años”, opinó.
–¿Cómo juzga la actuación de los legisladores nacionales por Entre Ríos?
–Me avergüenzo como cura de los dirigentes que tenemos.
Y dicho eso, volvió a cargar contra el ex gobernador Jorge Busti, a quien ya había acusado de “incumplir” promesas hechas en 2005 para el Hospital de Villaguay. Ahora, dijo de él que “es un gran mentiroso”, por haber trabado, según su entender, la posibilidad de que en la Provincia se debatiera, en audiencia pública, la nueva ley. “Me avergüenza Busti y también (el gobernador Segio) Urribarri. Me avergüenza toda la comparsa política de Entre Ríos. Nuestros dirigentes son un corso”, fustigó.


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