UNA MULTITUD MARCHO EN PARANA CONTRA EL MATRIMONIO GAY
Una gruesa columna de personas, que colmó algo más de la mitad de la explanada de Casa de Gobierno, se manifestó esta tarde en contra del proyecto de matrimonio gay y reclamó a los legisladores de Entre Ríos. Hubo vivas a la familia y se repitió una y otra vez la sentencia “queremos papá y mamá”. Al término del encuentro, el arzobispo de Paraná, Monseñor Mario Maulión, aseguró en declaraciones que la convocatoria fue una expresión de un sector de la población “en defensa de la familia” ante una iniciativa que no formaba parte de las plataformas electorales. Sobre las 16, la marcha llegó a Casa de Gobierno, vociferando expresiones como “viva la familia” y “queremos papá y mamá”, alentadas por dos locutores que, al igual que en la lectura de las intenciones del rito católico, decían una parte de la oración para que la multitud complete la sentencia. Una vez instalada frente a la sede gubernamental, la multitud, embanderada con la insignia nacional y portando pancartas con leyendas como “Quieren atentar contra la familia, no saben lo que hacen, porque no saben lo que destruyen”, ocupó la explanada desde la vereda que da sobre Santa Fe hasta unos 20 ó 30 metros antes de Córdoba y hasta la perpendicular, Laprida. La llegada de la convocatoria realizada por entidades religiosas, coincidió con una nueva movilización de las víctimas de delitos frente a la sede de Tribunales. Por un momento, el clima festivo de la marcha contra el matrimonio gay contrastó contra el silencio y el aire acongojado de quienes sufrieron la pérdida de un familiar. Si bien al término de la manifestación en la sede de tribunales, el locutor dijo que muchos hubieran querido estar enfrente también, uno de los asistentes aseguró: “Nunca ví a un cura apoyando nuestra marcha”. Durante la lectura de las proclamas en la escalinata de la Casa Gris, se envió un mensaje a los legisladores para que representen “a la familia” y a la “gran mayoría del pueblo entrerriano” y no modifiquen el Código Civil, permitiendo la unión de personas del mismo sexo. “El matrimonio es un reflejo de la naturaleza, no un capricho cultural”, sentenció la locutora del evento, provocando una de los tantos vítores que se oyeron en el transcurso de la tarde. En la multitud, se mezclaban representantes del catolicismo y de varios cultos evangélicos. Otro de los conductores, ubicados junto a una de las columnas que sostienen el balcón de la casa de gobierno, sitio elegido por las autoridades religiosas para resguardarse del frío, del fuerte y de la llovizna que caía, gritó casi al borde las lágrimas: “Nacimos en la Argentina, no queremos morir en Sodoma”. La referencia es a la ciudad ubicada frente al Mar Muerto y que, según el relato bíblico, Dios destruyó con fuego y azufre, como castigo por la práctica de la homosexualidad. De allí el término “sodomita” para quien tiene esa inclinación sexual. Antes del himno nacional, que cerró la movilización, se hizo mención a que los grupos que están a favor del matrimonio gay entregaron una nota. “Los respetamos”, sostuvo el locutor, quien casi de inmediato dio entrada a Flavia y Walter Muller y sus hijos, quienes dieron testimonio de su vida en familia. Walter hizo entrar en ebullición a la multitud cuando remató su intervención sentenciando: “Somos la mayor reserva moral de la Argentina”, frase que fue utilizada a menudo por la Fuerzas Armadas cuando interrumpían el orden constitucional. Después sólo hubo tiempo para que su hijo balbuceara frente al micrófono “queremos papá y mamá” y para que el locutor pida una desconcentración en paz y tranquilidad. • “Se quiere defender la familia” “El balance (de la movilización) es que es una expresión muy clara del sentir de un gran sector de la población de Paraná y de los otros lugares que han venido, porque se han acercado de muchas partes. Es una expresión de que se quiere defender la familia”, comentó tras el acto Maulión. Al ser consultado sobre cuál debería ser el impacto de esta marcha en los legisladores, puntualizó: “Confío personalmente en que lo tomen como lo que es: la expresión de un sector importante de la población. Se está dando algo que no había sido proclamado ni propuesto en las plataformas electorales”, indicó, haciendo referencia al proyecto en discusión en el Congreso. “Esto significa que el pueblo quiere saber y sentirse expresado en cosas para las cuales no fue consultado”, agregó el prelado. A la hora de manifestar cuál es la alternativa al proyecto de matrimonio gay (que cuenta ya con media sanción en Diputados y que será debatida prontamente en Senadores) que la Iglesia propone, Maulión sostuvo: “Una cosa es la situación que personas del mismo sexo hacen con respecto a la decisión de convivir juntos. Esas decisiones son respetables y forman parte de la conciencia de cada persona. Pero, el asignar a este tipo de unión las mismas condiciones y el mismo status social y jurídico de la familia, es distinto, porque no son familia”. “La ley debe contener todo lo que sean derechos, como sucesiones y otras que se dan también en el ámbito familiar. Pero hay algo que en eso (por la unión de personas del mismo sexo) no se da: que la familia es varón y mujer con hijos. Los legisladores tienen que ver cómo salvaguardar los derechos individuales que puedan tener estas personas, pero la manera de hacerlo no es crear un nuevo tipo de familia, sino defender la familia natural. Todo lo demás debe ser contemplado, pero nunca en desmedro de la familia”, remató |


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