| Más peleados que nunca |
Un año atrás compartían actos de campaña. Tras la derrota electoral, sinceraron diferencias, profundizaron su distancia pero aún se preservaban mutuamente. Ahora, la pelea política entre Busti y Urribarri avanzó al terreno personal.La historia de la puja que divide al peronismo de Entre Ríos tiene tantos capítulos que no alcanzarían a contarse en el limitado espacio de esta página. No obstante, para caracterizar el actual pico de confrontación entre el gobernador Sergio Urribarri y su antecesor y mentor Jorge Busti bastaría con señalar una novedad: ahora el ataque es directo, personal. ![]() La pelea es tan larga, que arranca en la misma transición de 2007 –entre las elecciones de marzo y el paso de manos del poder en diciembre– con un importante pico en mayo de 2008 cuando el conflicto con el campo profundizó las grietas que, no obstante, se sellaría al poco tiempo con la vuelta al redil kirchnerista de Busti, para el mes de octubre. Al año siguiente, el ex gobernador cerraría los actos de la campaña de la lista oficial del PJ en la que su esposa, Cristina Cremer, era la principal figura política. Pero las diferencias políticas adquirieron un perfil definitivo tras la derrota electoral del 28 de junio de 2009. Busti comenzó a jugar fuerte para despegarse del oficialismo: apartó a sus diputados nacionales del bloque K, se acercó a Eduardo Duhalde, hizo migas con el diputado electo por Unión Pro, Felipe Solá y lo trajo a Paraná para hacer el primer acto claramente anti K en esta ciudad, y en su propósito de organizar al peronismo no kirchnerista se asoció con Augusto Alasino y hasta se atrevió a mostrarse en el Día de la Lealtad junto a lo más granado de la derecha peronista del país. CUIDADO. Sin embargo, en ese derrotero de actos paralelos y armado del anti kirchnerismo, Busti se había cuidado de no pegarle a Urribarri. El blanco de sus críticas fueron siempre los Kirchner, sus formas, su proyecto y la relación que entablaba con la provincia. Eran algunos dirigentes del bustismo los que reprochaban abiertamente a Urribarri no haber cumplido el pacto de la “continuidad positiva” que lo había convertido en gobernador. La prudencia de Busti mantenía viva la hipótesis de un soterrado acuerdo de poder entre el Gobernador y su mentor político. Un acuerdo de supervivencia ante la incierta suerte del kirchnerismo. Ese fue el tono en los actos del Día de la Lealtad (octubre), del Día del Militante (noviembre), y del 24 de marzo en la Rural de Paraná. Incluso, hasta hace dos días, los fuertes cuestionamientos evitaban los nombres propios. Pero este fin de semana, Busti cruzó esa frontera. Cuando contestó una dura crítica de Urribarri a la foto que retrató la semana anterior a los referentes nacionales del Peronismo Federal –entre los que se cuenta Busti– el ex gobernador se salió de la discusión estrictamente política que hasta ahora venía guiando la disputa. Centralmente, Urribarri venía sosteniendo que el de los Kirchner es el gobierno “más peronista después de Perón”, mientras que para Busti, Kirchner representa una “deformación trágica” del peronismo. Ese era el eje de la discusión. Hasta ahora. CÓDIGOS. Esta vez, Busti no sólo dejó de lado sus pudores por nombrar a Urribarri, sino que le enrostró haber sido, como todo el bustismo en su momento, “parte del menemismo” y “jefe de campaña en la provincia de Adolfo Rodríguez Saá” para las elecciones del 27 de abril de 2003, cuando Busti evitó un formal pronunciamiento, a pesar de haberse subido al palco del puntano en un acto de campaña en Concordia. En aquellas elecciones, en Entre Ríos ganó Carlos Menem con el 30 %, Néstor Kirchner quedó diez puntos abajo y Rodríguez Saá se ubicó cuarto, detrás del radical Ricardo López Murphy, y apenas por encima de Elisa Carrió. Tras recordar una verdad de Perogrullo, como que Urribarri no llegó al poder por méritos propios, sino por ser su candidato, Busti asombra ahora con una confesión: tres años después comenta que, ante la imposibilidad de su reelección en 2007 impuso como sucesor a un dirigente que “no dejó buenos recuerdos” como intendente de General Campos y que “en los 12 años como legislador no dejó una sola ley que pudiera ser recordada como trascendente para la provincia”. Pero lo que revela más que nada el malestar del ex mandatario es el siguiente párrafo de su declaración, que avanza sobre lo que en el paño se conoce como “códigos” que se observan en la actividad política. Busti habla, concretamente, de “cuestiones personales” que durante la crisis de 2002 Urribarri “arregló” con el actual fiscal de Estado y ex diputado radical, Julio Rodríguez Signes, sin explicar al público lector a qué se está refiriendo. Quizá no fue su intención llegar más que a un par de lectores con esta mención. Para destacar A medida. “La doctrina no es un traje a medida. Estar perdiendo poder a algunos los lleva a disfrazarse de cualquier cosa. Ayer fueron kirchneristas, después fueron corriendo cada vez que los llamaban de Olivos, y cuando dejaron de atenderles los teléfonos, resulta que nos quieran hacer creer que Ramón Puerta, el multimillonario de (Francisco) De Narváez, (Carlos) Reutemann, (Miguel Ángel) Toma y (Mauricio) Macri vayan a estar preocupados por los salarios de los trabajadores, por la inflación o por los pobres” (José Cáceres, presidente del PJ, ministro de Desarrollo Social). Estrategia. “Está clara la estrategia: pegarle e intentar que la figura de Busti pierda prestigio, aunque lo que consiguen es el efecto contrario, que se agigante cada vez más” (José Carlos Ramos, ex diputado, hoy en el Peronismo Federal). Histórico. “El peronismo entrerriano y la provincia están experimentando un momento histórico, los ciudadanos no quieren volver al pasado”. Busti “tiene como máximas aspiraciones llegar a su cuarto mandato y su propuesta política es tener un presupuesto equilibrado y pagar los sueldos en término”. Sus alianzas con los “voceros del atraso del tipo de cambio lo ponen más cerca del juarismo que de los sectores populares” (Juan Javier García, intendente de Chajarí). En picada. “García es un patrón de estancia que opera en función de sus intereses y no los del pueblo. Los federaenses están cansados de sufrir sus extorsiones políticas con el fin de que apoyen al gobierno de (Sergio) Urribarri, el cual se va en picada. En algo tiene razón y es que los entrerrianos no quieren un gobernador que sólo tenga como aspiraciones lograr una cuarta gobernación, sino que además quieren una persona de experiencia en gestión como Jorge Busti” (Miguel Catani, concejal de Federación-PF). Vocero. “Busti nos viene a decir cosas del Gobernador cuando fue intendente de General Campos o de su historia y su militancia, cuando fue él quien depósito su confianza en Urribarri y ya debería estar al tanto de su carrera política. Sabemos que Urribarri no votó la Ley 8.706 que ponía a los trabajadores como variable del ajuste que ahora lo tiene a Busti como vocero” (Carlos María Scelzi, concejal de Concepción del Uruguay-PJ). Mentira. “Scelzi miente al afirmar que Busti fue vocero de la Ley 8.706; una patraña que sólo lo puede repetir un ignorante de la historia reciente de Entre Ríos. Es lamentable que un concejal que con ese apellido desconozca los hechos que sucedieron en esta provincia. Lo único cierto que dice este desmemoriado concejal es que Urribarri no votó esa ley. Pero la verdad histórica dice que tampoco fundamentó su negativa y a la hora de votar se ausentó del recinto” (Marcela Ávalos, concejal de Paraná-PF). Misterios. “Ninguna bandera del peronismo habla de descalificar a los compañeros con agravios personales, sembrando rumores, haciéndose los misteriosos. No puede ser que se quiera tapar con estos métodos la precariedad de la construcción política” (José Cáceres, presidente del PJ, ministro de Desarrollo Social). Urribarri: “Busti hace lo que siempre criticó” “SERÍA BUENO QUE EXPLIQUEN QUÉ ES lo que están haciendo desafiliando gente del peronismo para afiliarla a otro partido. Esto fue algo que Jorge Busti siempre criticó en estos 23 años que lo conozco. No estaba en ningún manual con los que nos enseñó política”, sostuvo ayer el gobernador Sergio Urribarri. “Estamos viviendo un presente en el país muy especial, con logros que han puesto a algunos dirigentes del peronismo algo nerviosos. No hay un solo argumento o elemento que le pueda dar a un dirigente la razón de que esto no es peronismo. Y por eso, se intenta ensuciar lo que se está logrando para los argentinos. A ver: ¿Quién puede discutir lo que se ha logrado en estos años? La independencia en las decisiones económicas, la política de derechos humanos, la asignación universal por hijo, el aumento en el consumo popular, la creación de puestos de trabajo. Veo que algunos dirigentes buscan los pretextos para irse del peronismo”, remarcó Urribarri. “Transcurrido el tiempo, no va a importar lo que pueda hacer un dirigente yéndose del partido. No importa lo que digan algunos dirigentes, sino que va a importar cómo está la gente. Lo que le va a importar a la sociedad, es cómo está la sociedad, en materia de infraestructura y mejoras, en justicia social y en equidad”, agregó el mandatario. |



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