Es un invento de los periodistas, afirmó

Timerman negó una diplomacia paralela
Timerman negó una diplomacia paralela
Con el evidente deseo de cerrar cuanto antes la crisis de gabinete que desató la sorpresiva renuncia de Jorge Taiana, la presidenta Cristina Kirchner le tomó ayer juramento al nuevo canciller, Héctor Timerman, que hizo su aporte para tratar de alejar del centro de la escena los temas más conflictivos.
Después de asumir, el flamante ministro se preocupó por negar la existencia de una diplomacia paralela con Venezuela, que habría sido partícipe del escándalo de supuestas coimas pagadas por exportadores. "La embajada paralela funciona en las mentes de algunos periodistas", dijo luego de asumir en la Casa Rosada.
Según admitieron fuentes oficiales, sus manifestaciones tuvieron por objetivo volver a marcarle el terreno al ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous, que declarará sobre ese escándalo hoy en la Cámara de Diputados, en una sesión a puertas cerradas, de lo que se informa por separado.
El canciller dijo que habló con el ex embajador el sábado para recordarle que en su condición de funcionario de un país democrático está sujeto, como todo el mundo, "a ciertas leyes".
En la jura de Timerman estuvieron presentes Taiana y el ex presidente de la Nación y secretario general de la Unasur, Néstor Kirchner, quien saludó con notoria frialdad al ex canciller. Taiana había sido acusado de "deslealtad" por la Presidenta el viernes, lo cual motivó su renuncia. Ese día Taiana había autorizado a Sadous a concurrir al Congreso.
Según funcionarios oficiales, en el entorno de la Presidenta existe extrema preocupación por el efecto que pueda tener la asistencia de Sadous al Congreso.
El ex embajador había dicho hace dos meses ante el juez federal Julián Ercolini que algunos exportadores debían pagar comisiones del 15%, que eran gestionadas por funcionarios del Ministerio de Planificación, que dirige Julio De Vido. Además, planteó que en 2004, cuando era embajador en Caracas, existía una "diplomacia paralela" que comandaba el ex titular del Occovi, Claudio Uberti, que luego debió renunciar en medio del escándalo de la valija de US$ 800.000 de Antonini Wilson.
La Casa Rosada teme que la oposición legislativa avance con Sadous en detalles del affaire y que los legisladores generen un escándalo político. De allí que Timerman le exigió que no revelara secretos y confidencias, porque ello se encuadraría en un delito contra la ley del servicio exterior.
Según pudo confirmar, hasta el domingo al mediodía el Gobierno intentó evitar que Sadous concurriera al Congreso, tal como la Casa Rosada le había reclamado a Taiana. La Presidenta cambió su postura esa tarde por el impacto negativo de esa información, adelantada por LA NACION el domingo último, y las declaraciones de Timerman al diario Página 12 . Allí había anticipado que "iba a conversar con Sadous" para "evitar que se revelen secretos confidenciales" y que "en caso de hacerlo estaría cometiendo un delito".


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