El Gobierno tuvo otro cruce con Estados Unidos. Esta vez fue el secretario adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, que luego de entrevistarse con representantes de empresas de su país, transmitió en conferencia de prensa “la preocupación por la inseguridad jurídica y el manejo económico” del gobierno de Cristina Fernández. “A menos que haya algunos cambios, no podrán realizar las inversiones que están interesados en hacer hacia adelante”, reveló el máximo responsable de la diplomacia norteamericana para la región ante no más de 15 periodistas argentinos en la embajada de la avenida Colombia. La cancillería y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, rechazaron al unísono los comentarios y las “viejas prácticas de la política exterior estadounidense”. Arturo Valenzuela recordó ayer que cuando visitó Buenos Aires en 1996, mientras Bill Clinton y Carlos Menem atravesaban sus segundas presidencias y en Argentina regía la convertibilidad entre el peso y el dólar, los empresarios norteamericanos “tenían mucho entusiasmo e intenciones de invertir” en el país. Trece años después, el panorama ya no es el mismo. Así lo hizo notar en su primer viaje al Cono Sur como flamante secretario adjunto para América Latina del departamento de Estado del gobierno de Barack Obama. El funcionario de origen chileno -nombrado por el presidente de EE. UU. en mayo y confirmado por el Congreso de su país recién en noviembre, luego de meses de veto republicano- se reunió en Buenos Aires con líderes de algunas de las 500 compañías de capital norteamericano en el país que emplean a unas 155 mil personas. Como suele suceder, se repitió la queja de directivos de firmas como Wal Mart, Cargill, Monsanto, entre otras, sobre el INDEC, las presiones del secretario Guillermo Moreno y el impulso estatizador del kirchnerismo. Los representantes en el país de las casas matrices -que acusan de “socialista” a Obama por promover una reforma sanitaria que garantice cobertura médica a todos los ciudadanos- suelen decirle puertas cerradas a los diplomáticos norteamericanos lo que no se animan a decirles a los funcionarios argentinos. El tono didáctico con que Valenzuela transmitió el malestar de sus compatriotas no atenuó el efecto de sus palabras. Mientras abandonaba el país rumbo a Uruguay, empezaron a oírse las primeras quejas oficialistas contra su debut diplomático en la región. En la cancillería argentina no ocultaban la irritación por el silencio de Valenzuela durante su encuentro con el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, un día antes. “No recibimos quejas de empresas estadounidenses en el país”, respondieron desde el Palacio San Martín. “La Argentina vive una etapa de plena garantía institucional y jurídica y ha dejado atrás la etapa en la que venía un funcionario de otro país a decirle cuáles eran las garantías que pretendían en beneficio de sus propios intereses”, criticó Randazzo, el primer funcionario que salió a hablar en nombre de la presidenta, cuyo gobierno se mantuvo al margen del dilatado conflicto sindical con el gigante norteamericano Kraft Foods (ex Terrabusi). El senador ultra K, Nicolás Fernández, calificó a Valenzuela de “irresponsable”. Cristina, que no recibió a Valenzuela, tampoco tendrá oportunidad de ser anfitriona de un huésped más importante ya que “por ahora no está programada” una visita de Obama a la región. Valenzuela, que reemplazó en el cargo a Tom Shannon -designado embajador en Brasilia-, no trajo “una agenda específica” a la región porque el objetivo de su visita es “escuchar”. Gracias a ello se llevará de regreso a Washington “un buen insumo de las preocupaciones que tienen distintos sectores de la sociedad, la política argentina (ver recuadro), y los empresarios”. SIN SOLUCIONES PARA LA REGIÓN. En su debut diplomático en el exterior, Arturo Valenzuela debió enfrentar las críticas sobre el papel de Estados Unidos en la crisis política hondureña. Después de admitir que la Casa Blanca demócrata tiene “una visión del futuro que no desconoce las difíciles etapas de las relaciones entre Estados Unidos y la región”, Valenzuela alertó que su país “no tiene la solución para América Latina. Lo que queremos es ser un socio confiable y encarar los desafíos de la región en forma respetuosa”. El jefe de la diplomacia norteamericana para Latinoamérica insistió en que Washington no suavizó su postura ante el gobierno golpista de Roberto Micheletti porque “allí hubo un golpe de Estado y una violación clarísima de la Carta de la OEA”, e insistió que “no hubo un país que haya hecho más esfuerzos por la restitución de Zelaya que EE.UU.”. Pese a que Washington quiere ser “un interlocutor distinto con los países del mundo”, son los hondureños quienes “tienen que buscar cómo conformar un gobierno de unidad. Estados Unidos no tiene la respuesta”. |



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