Hasta la presidenta Cristina Kirchner se sumó ayer a la ofensiva oficial contra el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, por el escándalo del espionaje, realizado por ex empleados de la ciudad de Buenos Aires.
Lejos de buscar una tregua en la guerra abierta entre las dos administraciones, la Presidenta aludió ayer a Macri, sin nombrarlo, y en un acto en la Casa Rosada dijo: "No soy de las que les echan la culpa a los demás. Que cada uno se haga cargo de lo que hizo y de lo que hace".
Los aplausos de los funcionarios del Gobierno ante esa frase anticiparon lo que después confirmaron altas fuentes del Gabinete: era una respuesta a Macri por sus quejas sobre un supuesto complot de los Kirchner contra su gestión.
"Jamás se me ocurría; nunca en mi vida les he echado la culpa a los demás de lo que puede haber sido un error, un desacierto mío o una política mía. Me hago cargo de todo", añadió Cristina Kirchner, durante su conmemoración del Día Nacional de la Soberanía.
El día anterior, Macri y el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, se habían trenzado en una batalla de graves denuncias periodísticas. Fernández lo comparó con Richard Nixon por el caso del espionaje y sugirió que debía renunciar; Macri acusó al matrimonio presidencial de haber cometido actos de corrupción y equiparó al Gobierno con el del ex líder brasileño Fernando Collor de Mello.
El caso del espionaje estalló hace casi dos meses con la detención de Ciro James, un policía federal que aspiraba a ingresar en la Policía Metropolitana y que tenía un contrato en el Ministerio de Educación porteño. Se lo acusa de haberles pinchado los teléfonos a un dirigente de la comunidad judía y a empresarios. Enseguida se descubrió una estrecha relación con Jorge "Fino" Palacios, el primer jefe de la fuerza de seguridad porteña, ahora también detenido por el caso.



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